En tiempos donde el planeta clama por soluciones sustentables, la respuesta llega —una vez más— desde la juventud. Paola Sofía Dzib Moguel y Leandro Carrillo Angulo no solo son estudiantes de preparatoria: son el rostro de una nueva generación que apuesta por la ciencia, la conciencia ambiental y el compromiso social como herramientas de transformación.
Egresados del programa Talento CICY, estos jóvenes yucatecos han sido seleccionados para representar a México en la feria internacional Mostratec 2025, en Brasil, con un proyecto que conjuga ingenio, sensibilidad ecológica y acción concreta: “Mi libreta artesanal: reciclando Tetra Brik”. La propuesta consiste en reutilizar envases Tetra Pak para convertirlos en papel reciclado, dando forma a libretas ecológicas que promueven la economía circular y la reducción de residuos difíciles de procesar.
Este logro no es menor. Su proyecto no sólo fue aplaudido en la ExpoCiencias Yucatán 2024, sino que conquistó espacios a nivel nacional, demostrando que cuando se siembra conocimiento y se cultiva el talento desde edades tempranas, los frutos trascienden fronteras.

Pero esta historia de éxito no puede entenderse sin hablar del entorno. En Yucatán, la formación científica dejó de ser privilegio para convertirse en una oportunidad construida con visión y voluntad política. Programas como Talento CICY son ejemplo de lo que ocurre cuando las instituciones ponen a las juventudes en el centro de la agenda: surgen ideas que resuelven problemas reales, florece la innovación desde lo local y se enciende la llama del progreso en quienes habrán de heredar el mundo.
Porque más allá del aplauso o el trofeo, el verdadero premio es que Paola y Leandro hayan contado con las condiciones, los espacios y el respaldo para hacer de su creatividad una propuesta viable. Hoy van a Brasil con una libreta reciclada en las manos, pero también con una visión clara de futuro: una donde el talento no se desperdicie, donde la educación se conciba como motor de justicia social, y donde la ciencia se ejerza como vocación, no como excepción.
El mensaje es claro: si se siembra en la juventud con responsabilidad, se cosecha un país con futuro. Por eso hoy celebramos a quienes brillan, pero también a quienes han hecho posible que brillen. Porque el desarrollo científico no nace de la casualidad, sino de decisiones que apuestan por el conocimiento, el ambiente y la dignidad.
Desde Yucatán, hoy se escribe otra página luminosa de la ciencia mexicana. Una que habla de libretas hechas a mano, pero con una convicción enorme: cambiar el mundo desde el aula, desde el reciclaje, desde la esperanza.

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