La presencia de marea roja entre Progreso y Sisal ha encendido las alertas en la costa yucateca, debido a los riesgos que representa para la salud humana, la pesca ribereña y el ecosistema marino.

Científicos han identificado dos especies de algas tóxicas —Prorocentrum lima y Pyrodinium bahamense— en concentraciones superiores a los límites establecidos por la Norma Oficial Mexicana. Estas microalgas generan toxinas capaces de provocar desde malestares gastrointestinales, como diarrea, náuseas, vómitos y fiebre leve, hasta problemas neuromusculares graves, incluyendo parálisis respiratoria en casos extremos.

El fenómeno ha obligado a aplicar una veda sanitaria preventiva para todas las especies marinas en la zona afectada, tanto en la franja costera como hasta 40 kilómetros mar adentro, lo que implica la suspensión temporal de la pesca ribereña. También se ha reforzado la vigilancia sanitaria diaria con muestreos de agua y análisis en laboratorio, además de la recomendación expresa de no ingresar al mar ni recolectar productos marinos en áreas con manchas rojizas o café.

Brigadas informativas recorren playas para alertar a visitantes, pescadores y habitantes sobre los riesgos y las medidas preventivas. El trabajo en campo está a cargo de personal de Protección Civil, Seguridad Pública, Secretaría de Salud, Secretaría de Marina y autoridades municipales, coordinados a través del Comité Interinstitucional de Seguimiento y Evaluación. Este organismo sesiona todos los días y difunde por canales oficiales los resultados de los análisis y un mapa actualizado de la marea roja, con el fin de que la población cuente con información confiable.
El avance de este fenómeno natural no solo amenaza la salud, sino también la economía local, ya que la veda sanitaria afecta de manera directa a pescadores y comerciantes de mariscos, así como a prestadores de servicios turísticos. Por ello, especialistas insisten en que la prevención, la información constante y el cumplimiento de las restricciones son clave para reducir el impacto.

Al final, el Gobernador Joaquín Díaz Mena informó que su administración también avanza en gestiones para reubicar el basurero de Celestún hacia un nuevo relleno sanitario en Kinchil, con el objetivo de prevenir contaminación y proteger los manglares. El proyecto se encuentra en fase de presupuestación y contempla, una vez concluido, la limpieza del sitio actual y la reforestación de la zona.

Mantente informado por medios oficiales, evita consumir mariscos de la zona afectada y reporta cualquier mancha sospechosa en el mar.



